De Cementerio a Manicomio
Del 1ero hasta el 8vo inning, el estadio José Pérez Colmenares estaba callado y lleno de tristeza como un cementerio, era una noche del 28 de Enero del 2007, noche en la cual se presenciaba la final “del túnel de la cabrera” entre los Navegantes del Magallanes vs los Tigres de Aragua por el campeonato de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.
Se jugaba el 5to de 7 partidos en el cual, si los felinos se llevaban la victoria se proclamaban reyes de la temporada, caso contrario la serie se mudaba al parque José Bernardo de Valencia.
Con un estadio hasta el máximo de su capacidad y con la voz tan carismática y elocuente del veterano narrador Beto Perdomo, el principal da la orden de “Plaay Ball” del último inning. Los tigres van abajo en la pizarra por siete carreras, sin embargo al tigre le quedaba una última fuerza para atacar a su presa.
Primer lanzamiento que le arrojan al flaco Rony Cedeño y conecta imparable al jardín central; turno para el zurdo Alex Romero, el cual defiende su estadía en el home como una madre defendiendo a su hijo, logrando un boleto y se encontraban dos felinos custodiando la primera y segunda almohadilla. Luis Maza tercera base bengalí a cubrir su cuota al bat, al segundo picheo conecta un doblete de fe para los aragüeños. Pizarra 10-4. “El niño de la selva” batea por el receptor, minuto después da un infield Hit. Partido 10-5 y el juego de pelota tiene más vida que un niño de 4 años.
German Meléndez a lanzar, luego de la ineficiencia de Jean Machis; su duelo seria contra el refuerzo Gregor Blanco quien vio seis picheos para obtener su pasaje gratuito a la primera base; casa llena para los felinos, Luis Rodríguez al home. Un vistazo al dugout magallanero y sus caras eran un recital de angustia.
Con un out en el marcador de Meridiano Tv y del José Pérez, luego de un pequeña bocanada de aire para la nave turca es hora del papá de los helados Miguel Cabrera, en una de las apariciones al plato más importante en su carrera de la LVBP y lo haría contra Paul Estrada, quien no le quiso lanzar nada bonito a “Cabrerita”, consiguiendo una base sin problemas, mismo resultado para su compañero que seguía después de él, trayendo la sexta y séptima anotación.
José Rodríguez viene a tratar de lanzar strike y terminar la fiesta aragüeña, pero le otorga boleto a Randall Simone. La fanaticada magallanera gritaba “si se puede” mientras que los maracayeros exclamaban “TIGRES, TIGRES” una verdadera batalla campal de aguijoneo. Rodríguez siguiendo el patrón de sus compañeros, volvió a pasar al bateador colocando el juego por dos carreras. Marcador 10-8.
Luego del fallo de Cedeño, quien entrego el segundo out por vía del ponche, la cita con la gloria es para Romero, nuevamente, si daba hit empataba la partida, de lo contrario la serie se mudaba a Valencia. Sin embargo, se escuchó un sonido y a la misma vez no se escuchó nada por el “Tuc” del beso entre la bola y el bate junto a la expectativa silenciosa y religiosa de los fanáticos presentes. La bola cayó entre lo más profundo del jardín central y derecho. Romero el salvador Romero conecto el doble para culminar el juego 10-11. Noche sonriente para la historia del beisbol venezolano.
Fue un maravilloso momento, quizás el mejor inning de los últimos 20 años de pelota nacional, con lo cual nos deja la enseñanza de que un juego no acaba hasta que se acaba y que el furor de una fanaticada unida tiene el poder de animar a su equipo en cualquier situación.
Edwar Rojas
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