ESTUDIAR CON BUENA CARA
La vida universitaria en Venezuela puede ser algo dura, no solo por las exigencias del pensum académico, también habrá situaciones como el país que la volverán un reto más complicado, por lo que estudiar con buena cara le dará un sabor a gloria más placentero al título. Si nos referimos a la educación privada, podemos decir que aliviara en cierto punto la inquietud de estudiar, ya que estas nunca van de paro, siempre veras profesores dando clases y las condiciones de infraestructura son aceptables, sin embargo el costo monetario para tener estas ventajas son muy altas. La UBA es una de las pocas universidades que cuentan con esto y una joven de comunicación social es parte de ello desde casi dos años. Su maravilloso comienzo en la vida universitaria empieza desde su inscripción, siempre tuvo una pizca de inseguridad, insegura de sí misma y de sus decisiones. En su primer día tenía una vestimenta que delataba su novatez; azules sus zapatos, jean y morada era su blusa, junto a una sonrojada cara con la cual pedía ayuda para encontrar los salones, afincándose de la buena fe de los experimentados universitarios ya establecidos. La estadía en este primer trimestre fue caótico para ella, caótico como las danzas que realiza en su academia de baile que junto a un aula virtual experto en molestar estudiantes le complicaron tres meses de su corta vida. Este trimestre sería fundamental para relacionar sus amistades que la acompañarían en esta travesía; su primera compañera fue una chica con una personalidad muy cerrada, meses más tarde dejo la carrera, dejando desamparada su amistad, sin embargo conoció a un joven abierto a conocer gente nueva y se caracterizaba por ser muy enamoradizo, con el paso del tiempo lograron establecer una hermandad entre terquerías y necedades, pero como buenos hermanos han sido un gran apoyo el uno para el otro. Para mejorar las cosas, un grupo de muchachas, diferentes entre sí pero iguales en pensamientos de conseguir el éxtasis del éxito. El segundo trimestre, fue más cómodo y a gusto, como unos pantaloncillos cortos, realizó su espantoso horario pero con una buena cara por su puesto, veía materias que le gustaban y todo iba según su plan, aunque en ocasiones se sentía intimidada por personas que querían sobresalir sin importar a quien pisotearan. Y lo más curioso de este tiempo fue que sus hormonas le hablaron “es hora de conseguir un chico” por lo que procedió a intentar algún tipo de relación con un chico de dudosa moralidad y claramente termino fatal. Su tercer y cuarto periodo académico le dieron par de golpes, ya que estos le exigieron demasiado, con lo cual ella descuido sus estudios por su amor y pasión al arte de pintar paredes y mover las caderas como si no hubiera un mañana, además de su falta de motivación. A pesar de esto el trimestre que cursa actualmente se lo disfruta con sus altas y bajas. La vida universitaria siempre tendrá sus importantes alteraciones, pero como jóvenes hay que disfrutar de esta etapa, la cual brinda mucha experiencia de vida, por lo que ningún tropiezo debe ser motivo de abandono universitario.
Edwar Rojas
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